
La huella hídrica es algo que las empresas no pueden ignorar
¿Qué es la huella hídrica y de qué forma influye?

La huella hídrica es un concepto que ha ganado importancia en los últimos años como respuesta a la creciente preocupación por el uso excesivo y poco sostenible del agua en las actividades industriales y humanas.
En el caso de una empresa, la huella hídrica se refiere al volumen total de agua que se requiere para producir los bienes y servicios que ofrece; esta medición no solo considera el agua utilizada de manera directa en los procesos de producción y fabricación, sino también aquella que se emplea a lo largo de toda la cadena de suministro, así como durante la etapa de uso del producto.
De esta manera, la empresa se compone de:
- Huella hídrica directa u operacional: corresponde al consumo de agua derivado de las operaciones propias de la empresa, incluyendo los procesos productivos, de fabricación y las actividades de apoyo o servicios generales.
- Huella hídrica indirecta o de la cadena de suministro: engloba el agua utilizada en la producción de los insumos, bienes y servicios que la empresa emplea para llevar a cabo sus actividades productivas.
¿Qué impacto tiene este recurso?
Un uso intensivo o ineficiente del agua en las operaciones industriales puede generar consecuencias relevantes, no solo para el medio ambiente, sino también para la propia empresa.
Desde el punto
de vista ambiental, el consumo excesivo puede provocar el deterioro de las fuentes de agua, afectar a la biodiversidad y agravar la escasez hídrica; asimismo, la descarga de aguas residuales sin el tratamiento adecuado contribuye a la contaminación, reduciendo la calidad del agua disponible para las comunidades y los ecosistemas.
En el ámbito empresarial, estos impactos se traducen en riesgos importantes. La dependencia de recursos hídricos en zonas vulnerables puede ocasionar interrupciones operativas, sanciones regulatorias, conflictos con las comunidades locales y un posible daño a la reputación de la empresa.
¿Qué opciones hay para regularizar el agua en las industrias?
Reducir la huella hídrica no implica únicamente disminuir el volumen de agua utilizado, sino gestionarla de manera más eficiente y responsable. Existen diversas estrategias para optimizar el consumo de agua y promover su reutilización, entre ellas la realización de diagnósticos y auditorías hídricas que permitan identificar fugas, procesos ineficientes y puntos críticos de alto consumo.
Asimismo, la modernización de equipos, la implementación de tecnologías de recirculación y el tratamiento de aguas para su reutilización se han convertido en prácticas clave para una gestión hídrica más sostenible.
En ANASA ofrecemos servicios de análisis de agua alineados con los criterios de la NOM-001-SEMARNAT-2021 que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales a cuerpos receptores propiedad de la Nación, y apoyando a las empresas en la evaluación de la calidad de sus descargas, y la toma de decisiones informadas para optimizar su gestión hídrica.
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